Diversas asanas activan el sistema nervioso parasimpático mediante la respiración controlada (pranayama) y posturas suaves, reduciendo directamente los niveles de cortisol y la ansiedad. En la vida moderna, los factores estresantes crónicos —notificaciones de correo electrónico, presión financiera, conflictos interpersonales y amenazas percibidas— mantienen una activación constante del sistema nervioso simpático. Este estado de alerta elevada conlleva la liberación de cortisol y adrenalina, aumento de la frecuencia cardíaca, constricción de los vasos sanguíneos, disminución de la digestión y debilitamiento de la función inmunitaria. Con el tiempo, la sobreactivación crónica del sistema nervioso simpático se manifiesta como ansiedad, insomnio, problemas digestivos, supresión de la inmunidad y deterioro cognitivo.