Para la mayoría, comprar una propiedad es algo que pasa una sola vez en la vida, o ya de perdis unas cuantas. Por eso, el ciudadano promedio no tiene por qué saberse todas las mañas de las movidas inmobiliarias, ni los detalles de las hipotecas o esas cosas legales tan enredadas. Digo, siempre puedes ir con un agente de bienes raíces, ¿no?